Dos textos rigen la materia en Italia. El DM 9 aprile 1994 es la regla técnica de prevención de incendios para los establecimientos turístico-hoteleros y dice qué debe tener el establecimiento, incluidos los requisitos de reacción al fuego de los materiales de revestimiento y del mobiliario. El DPR 151/2011 dice en cambio qué trámite hay que hacer, y en la actividad n. 66 de su Anexo I enumera los alojamientos de más de 25 plazas, que están sujetos a las inspecciones de los Vigili del Fuoco (el cuerpo nacional de bomberos) y a la SCIA antincendios, la declaración responsable de prevención de incendios.
El umbral de las 25 plazas es la línea divisoria entre dos recorridos administrativos distintos, y la pregunta que todo hotelero se hace tarde o temprano es si quedarse por debajo de ese umbral cambia también la forma de amueblar.
La respuesta corta afecta solo al trámite administrativo: un incendio se comporta igual en un establecimiento de diez plazas que en uno de cien. La respuesta larga exige poner los dos casos uno al lado del otro.
Índice
DM 9 aprile 1994 y DPR 151/2011: las dos normas contra incendios para hoteles

La regla técnica de 1994 responde a la pregunta de qué hay que construir: características constructivas, vías de evacuación, instalaciones, reacción al fuego de los materiales y del mobiliario.
El DPR 151/2011 responde a la pregunta de qué procedimiento seguir. Por encima de las 25 plazas el establecimiento entra en la actividad n. 66: evaluación del proyecto cuando está prevista, SCIA antes de abrir, inspecciones posteriores, renovación periódica de la conformidad. El mismo decreto divide las actividades en categorías A, B y C según complejidad y riesgo, y de esa clasificación depende que haga falta la evaluación previa del proyecto. La clasificación la realiza el profesional de prevención de incendios encargado.
Junto a los dos textos queda la seguridad laboral, que impone al empleador la evaluación del riesgo de incendio, la formación del personal encargado y la gestión de la emergencia. Esta obligación no mira las plazas: existe en un hotel de ochenta habitaciones igual que en un bed and breakfast con un empleado.
Otros decretos, artículos y apartados quedan fuera de esta página a propósito. En un caso concreto, la respuesta la da el profesional que firma el expediente.
Hoteles de más de 25 plazas: SCIA antincendios y documentación del mobiliario
En la actividad n. 66, la documentación del mobiliario entra en un expediente que alguien va a leer. Al presentar la SCIA, el técnico encargado reúne y adjunta las declaraciones relativas a los tapizados y a los materiales de revestimiento, y si falta una pieza el expediente no se cierra. Lo que sorprende es el plazo: esos documentos hacen falta antes de abrir, es decir, cuando el hotel ya tiene las habitaciones llenas de muebles y las reservas abiertas.
Sobre el mobiliario, las peticiones de los bomberos se repiten: homologaciones de los tapizados con número legible, certificaciones de reacción al fuego de los revestimientos instalados en habitaciones, pasillos, escaleras y zonas comunes, declaración de conformidad del proveedor referida al suministro real, declaración de correcta instalación cuando proceda, correspondencia entre lo declarado y lo que hay físicamente. El último punto es el que hace caer a más hoteles, porque los documentos existen pero describen otros muebles.
Para los tapizados, el requisito es la Clase 1 IM, referida al conjunto ensayado de estructura, relleno y tapicería. La Clase 1 IM se obtiene con un ensayo de llama pequeña aplicada al conjunto de relleno y tapicería, y basta con cambiar el tejido para invalidarla.
Una aclaración sobre los límites: el dimensionamiento de las vías de evacuación y la evaluación del riesgo de incendio corresponden al profesional de prevención de incendios. Al proveedor de mobiliario le corresponde que los productos cumplan los requisitos y que estén documentados de forma referible a la entrega.
Hoteles y B&B de hasta 25 plazas: qué obligaciones quedan sobre el mobiliario
Un establecimiento de hasta 25 plazas no presenta la SCIA antincendios, no recibe las inspecciones periódicas de la actividad 66 y no tiene renovaciones que programar. Para un bed and breakfast o un pequeño agroturismo es un alivio real.
Lo que sigue en pie es menos visible, pero pesa en cuatro direcciones.
La primera es el seguro. Las pólizas de incendio miran la conformidad del mobiliario en el momento del siniestro. Un B&B con doce plazas en el que un conato de incendio empezó en un sofá sin requisitos discute con el perito, no con los bomberos, y la discusión se produce cuando el daño ya está hecho.
La segunda es el crecimiento. Muchos establecimientos nacen por debajo del umbral y lo superan con una ampliación o con dos habitaciones sacadas de la buhardilla. Quien amuebló con tapizados homologados añade habitaciones y ya está; quien no lo hizo rehace también las existentes.
La tercera es la responsabilidad del titular frente a los huéspedes, que la ausencia de una obligación de trámite no elimina. En caso de daños a personas, haber elegido mobiliario sin requisitos de reacción al fuego es un elemento que se valora.
La cuarta son las normas regionales y las ordenanzas municipales sobre alojamientos turísticos, que en varias regiones fijan requisitos propios incluso por debajo del umbral. Hay que comprobarlas con la oficina técnica antes de comprar, porque llegan desde una dirección distinta a la de la prevención de incendios.
Mobiliario homologado por debajo y por encima del umbral: qué conviene hacer
Por encima de las 25 plazas no hay nada que elegir: el mobiliario homologado y la documentación referida al suministro son la condición para abrir, y la partida se juega en el cuándo, no en el si. El momento adecuado es el pliego de condiciones, cuando se decide el tejido y cambiarlo no cuesta nada.
Por debajo de las 25 plazas la elección existe, y nuestra recomendación es adaptarse de todos modos en los tapizados. La razón es aritmética antes que prudencial: en un suministro de pequeña escala, el sobrecoste de los tapizados homologados se sitúa a título indicativo entre el 5% y el 15%, lo que en seis habitaciones significa unos pocos cientos de euros. La certificación de reacción al fuego pesa poco en el coste total de amueblar un hotel, que sigue dependiendo de los metros cuadrados, los acabados y el nivel de personalización.
Un caso intermedio merece otra respuesta: el establecimiento por debajo del umbral que no piensa crecer y está renovando solo cortinas y revestimientos textiles. Ahí el tratamiento ignífugo realizado por una empresa especializada, documentado y con su calendario de renovación, es una vía proporcionada. En un tapizado no, por razones que están dentro de la espuma antes que dentro de la norma.
| Más de 25 plazas | Hasta 25 plazas | |
|---|---|---|
| Actividad sujeta a control de los bomberos (VVF) | Sí, actividad n. 66 DPR 151/2011 | No |
| SCIA antincendios | Sí | No |
| Inspecciones y renovación periódica | Sí | No |
| Obligaciones del empleador sobre el riesgo de incendio | Sí | Sí |
| Requisitos de la regla técnica de 1994 | Aplicables | Referencia de buena práctica |
| Normas regionales y municipales | A comprobar | A comprobar |
Vías de evacuación en los hoteles: cuándo un mueble se convierte en una disconformidad
Las vías de evacuación son el recorrido que lleva a las personas de la habitación al exterior. Deben tener una anchura útil adecuada, estar señalizadas e iluminadas también en emergencia, permanecer despejadas y estar realizadas con materiales de baja reacción al fuego. Aquí el mobiliario entra en juego de dos maneras.
La primera es el volumen. El pasillo es bastante ancho sobre el papel, y luego un armario de servicio, una jardinera, una consola o la puerta de un armario que abre hacia fuera reducen el paso real. La anchura que cuenta es la libre medida en el punto más estrecho, no la del hueco de obra. Lo mismo vale para las acumulaciones temporales: carros de planta, sillas sobrantes de la sala de desayunos, embalajes de un suministro en curso. Es un problema de gestión más que de mobiliario, y es lo primero que encuentra una inspección.
La segunda es el acabado. El pasillo es el lugar donde el interiorista querría la moqueta mullida y el arrimadero cálido, y también es el punto del establecimiento con los requisitos de reacción al fuego más severos, tanto en las superficies horizontales como en las verticales. Existen materiales que reúnen la estética deseada y la clase exigida, y no cuestan necesariamente más, pero hay que buscarlos en fase de proyecto, no con el revestimiento ya colocado. Un pasillo que lleva a una salida es una vía de evacuación aunque en el hotel nadie lo haya llamado nunca así.
En las obras con el hotel abierto conviene dejar por escrito con la dirección dónde se almacenan los materiales, durante cuántas horas y quién despeja el pasillo al final de la jornada. Es una de las cosas que se fijan junto con la secuencia del montaje.
Mobiliario rígido, zonas comunes y cadena documental contra incendios
Armarios, mesitas de noche, escritorios, muebles minibar y mostradores no son tapizados y no tienen homologación IM. Cuentan por el acabado superficial cuando forman grandes superficies continuas en la pared, y cuentan por el volumen en las vías de evacuación. Las fichas técnicas de tableros y acabados hay que pedirlas y conservarlas de todos modos, porque sirven cuando un técnico tiene que reconstruir de qué están hechas las paredes equipadas de un pasillo. Las zonas con más tapizados siguen siendo el hall, el lounge y la sala de desayunos, que son también los espacios con más tránsito: es ahí donde un sofá comprado sin homologación, para ahorrar, abre el mayor agujero documental. Las tipologías contract para estos espacios están reunidas en la página de las zonas comunes.
En cuanto a los documentos, la cadena tiene cuatro eslabones. El fabricante obtiene la homologación del conjunto en un laboratorio autorizado. El proveedor que entrega emite una declaración de conformidad referida al suministro concreto, con pedido, modelo, cantidad, tapicería y fecha. Quien instala los materiales de revestimiento emite, cuando está previsto, la declaración de correcta instalación. El establecimiento lo reúne todo en el expediente contra incendios.
El eslabón que más a menudo falla es el segundo: el proveedor entrega, cobra, y la declaración referida al suministro no llega nunca, o llega como fotocopia genérica de una homologación de catálogo. En las reformas por lotes el problema se multiplica, porque cada entrega tiene su propia trazabilidad de tejido y relleno y exige su documento.
Una medida práctica que resuelve la mayoría de los casos: incluir la entrega de la documentación entre las condiciones para el pago final. Pone orden en la secuencia, y quien trabaja correctamente no tiene motivo para oponerse. Cada tapizado instalado en la habitación debe ir acompañado del certificado ignífugo, con clase de reacción al fuego, marca, modelo y referencia a la homologación del material.
Preguntas frecuentes sobre la normativa contra incendios del mobiliario de hotel
Mi hotel tiene 30 plazas, ¿estoy sujeto a la SCIA antincendios?
Sí. Los establecimientos turístico-hoteleros de más de 25 plazas entran en la actividad n. 66 del Anexo I del DPR 151/2011 y están sujetos a los procedimientos de prevención de incendios, incluida la presentación de la SCIA antes de abrir. El expediente lo prepara un profesional de prevención de incendios, que reúne también la documentación del mobiliario.
¿Qué norma establece los requisitos contra incendios del mobiliario en un hotel?
La regla técnica de referencia para los establecimientos turístico-hoteleros es el DM 9 aprile 1994, que regula entre otras cosas la reacción al fuego de los materiales de revestimiento y las características del mobiliario tapizado. El DPR 151/2011 establece en cambio qué actividades están sujetas al control de los Vigili del Fuoco y con qué procedimiento administrativo.
¿Un B&B con 10 plazas tiene que usar tapizados homologados?
No está sujeto a la SCIA de la actividad n. 66, pero siguen vigentes las obligaciones del empleador en materia de seguridad y las posibles prescripciones regionales o municipales. En la práctica, los tapizados homologados pesan poco en el presupuesto de un establecimiento pequeño, te protegen en caso de siniestro y no hay que rehacerlos si superas el umbral con una ampliación.
¿Qué me arriesgo si no tengo la documentación del mobiliario?
Al presentar la SCIA el expediente no se cierra y la apertura puede quedar bloqueada. En una inspección llegan prescripciones con un plazo para regularizar, que pueden llegar a imponer la sustitución del mobiliario. En caso de siniestro, la falta de documentación es un elemento que valora la aseguradora y que pesa en la determinación de responsabilidades.
¿Los armarios y los escritorios tienen que estar certificados?
El mobiliario rígido no entra en la Clase 1 IM, que se refiere a los tapizados. Puede contar, sin embargo, por la reacción al fuego de las superficies cuando forma grandes revestimientos continuos en la pared, y en ningún caso debe reducir las anchuras libres de las vías de evacuación. Conviene de todos modos pedir las fichas técnicas de tableros y acabados.
¿Las cortinas y la moqueta entran en la Clase 1 IM?
No. Cortinas, moquetas y revestimientos textiles murales no son piezas tapizadas: siguen la clasificación de reacción al fuego de los materiales, con requisitos más severos a lo largo de las vías de evacuación. Para estos elementos se admite el tratamiento ignífugo realizado por una empresa especializada, que tiene una validez limitada en el tiempo y debe documentarse y renovarse.
¿Quién decide si mi hotel está en la categoría A, B o C?
La clasificación en las categorías previstas por el DPR 151/2011 depende de la complejidad y del nivel de riesgo de la actividad, y la determina el profesional de prevención de incendios que lleva el expediente. De esa clasificación depende el recorrido administrativo, en particular si hace falta la evaluación previa del proyecto por parte del mando provincial de bomberos antes de ejecutar las obras.



