Mobiliario para refugios y hoteles de montaña

Mobiliario para refugios y hoteles de montaña

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A 2.400 metros el montaje no es la fase final del trabajo: es el condicionante que decide el proyecto. Por encima de 1.800 metros diseñamos cada pieza en módulos que no pasen de 220x90x60 centímetros y 60 kilos, porque esa es la medida que cabe en una cabina de teleférico con el personal a bordo y que dos personas pueden subir por una escalera estrecha sin grúa. Lo demás viene después: los acabados, las maderas, el carácter del salón. Diseñamos internamente, fabricamos con manufacturas italianas seleccionadas y montamos con equipos propios, también en altura.

La logística va antes que el diseño

La primera pregunta que hacemos a un refugio no tiene que ver con el estilo sino con cómo llega el material: pista de tierra transitable en todoterreno, teleférico de servicio con carga declarada, telecabina con horarios de transporte de mercancías, o helicóptero. Cada respuesta cambia el proyecto a fondo. Con el teleférico el límite es el peso de cada bulto, a menudo 250 o 300 kilos, y las piezas largas que no caben en la caja; con el helicóptero se razona por rotaciones, con cargas al gancho de entre 800 y 1.000 kilos y vuelos de pocos minutos, así que conviene agruparlo todo en una ventana meteorológica y no repartir las entregas.

De aquí sale una regla que aplicamos siempre: nada de piezas monolíticas. Una barra de bar de 4 metros llega en cinco módulos atornillados, con uniones roscadas y espigas de centrado, y en obra se monta en dos horas. El zócalo se corta in situ, porque el suelo de un refugio nunca está a nivel. Los condicionantes típicos de los establecimientos en altura los hemos ordenado en cómo se amuebla un refugio de montaña, del transporte a los permisos.

Los encolados se hacen abajo, no en altura

Es la lección que se aprende una sola vez. Las colas vinílicas de clase D3 y las de poliuretano tienen una temperatura mínima de aplicación en torno a los 15 grados: por debajo de ese umbral no agarran, la película queda lechosa y la unión cede a las pocas semanas. En un refugio sin calefacción a principio de temporada, con 4 grados dentro y los materiales fríos, encolar significa rehacer.

Por eso todo lo que va encolado lo hacemos en el taller, abajo en el valle: cantos, chapados, encolados estructurales, tableros alistonados. En altura llegan piezas acabadas que se montan en seco, con tornillos, espigas, herrajes de excéntrica y escuadras. Antes del envío hacemos el premontaje completo en el taller, numeramos los módulos y fotografiamos la secuencia, así el equipo en obra no improvisa. En un refugio de 40 plazas esto reduce el montaje de cinco días a dos, y en altura cada día de más cuesta comida, alojamiento y riesgo meteorológico.

La madera que aguanta a 22 grados y 20 de humedad

En invierno un refugio con calefacción tiene un aire secísimo: humedad relativa de entre el 20 y el 25 por ciento, frente al 50 habitual en el llano. Una madera secada al 12 por ciento que llega a ese clima merma, y un costado de armario de 60 centímetros de ancho pierde 3 o 4 milímetros y abre rendijas en las uniones. Para los establecimientos en altura pedimos un secado de entre el 6 y el 7 por ciento y usamos uniones que admiten el movimiento, con machihembrados y bastidores con panel flotante en lugar de tableros macizos encolados de forma rígida.

El abeto cepillado, el alerce y el pino cembro se comportan bien y aguantan el clima, pero hay que acabarlos con aceites o barnices al agua transpirables; los barnices de película gruesa se agrietan a lo largo de la fibra en el segundo invierno. Donde la pieza recibe golpes y detergentes, como las encimeras del refugio o los respaldos de las salas de desayuno, ponemos un tablero melamínico o un laminado efecto madera que nadie distingue a medio metro y que dura el triple. La elección entre madera maciza y tablero melamínico se hace pieza a pieza, según exposición y uso.

Chaquetas mojadas, botas, nieve que entra

Veinte personas que vuelven a las cinco de la tarde meten dentro dos o tres litros de agua entre chaquetas, guantes y botas. Si no hay un cuarto equipado, esa agua acaba en las tapicerías y en los suelos de madera del salón, que se hinchan a lo largo de las juntas.

El cuarto de secado lo diseñamos con barras de colgar de acero separadas 8 centímetros, zapateros ventilados con estantes de rejilla, banco para cambiarse a 45 centímetros de altura y renovaciones de aire suficientes para eliminar la humedad en un par de horas. En la entrada del salón ponemos rejillas y felpudos encastrados de al menos 120 centímetros de fondo, que es la distancia en la que dos pasos secan una suela. Los asientos de la zona de entrada los hacemos en polipiel técnica o en tejido con Martindale por encima de 50.000 ciclos y tratamiento hidrófugo, con funda desenfundable: el paño de lana cocida es precioso en el lounge, pero junto a la puerta dura una temporada.

Qué realizamos en altura y en los hoteles alpinos

Dormitorios y habitaciones del refugio

Literas de madera o acero con barandillas conformes a la norma para uso colectivo, camas con cortina, estante, luz y enchufe por plaza, taquillas con cerradura.

Comedor y stube

Mesas grandes con bases desmontables, bancos con hueco de almacenaje bajo el asiento, sillas apilables de haya o abeto, revestimientos de friso machihembrado montados en seco, revestimientos alrededor de la estufa respetando las distancias de seguridad.

Barra de bar y servicio

Barras en módulos atornillados con estructura metálica, encimeras de HPL compacto o piedra local, contrabarra con huecos para botellas y frigoríficos, estantes de pared sobre soportes pasantes. A las cotas altas prevemos la fijación mecánica incluso donde en el llano bastaría el adhesivo.

Guardaesquís y cuarto de secado

Soportes para esquís y tablas de snowboard, zapateros ventilados, barras para chaquetas, bancos, taquillas individuales para los huéspedes de los hoteles. Es el servicio que en los hoteles de montaña mueve las reseñas más que la habitación.

Zonas de bienestar y lounge

Asientos tapizados con tejidos técnicos, mesas bajas, contenedores para mantas, habitaciones con cabeceros tapizados y hornacinas iluminadas. El registro estético de los hoteles alpinos contemporáneos se aleja del folclore, y el estilo y los materiales para un hotel de montaña trabajan con pocas maderas y superficies mates.

Las ventanas de trabajo y los plazos reales

En altura se monta entre junio y septiembre, con márgenes estrechos al principio y al final de la temporada, y para los refugios la fecha de cierre del remonte es un plazo rígido. El calendario que solemos proponer: toma de medidas al final de la temporada anterior, proyecto y confirmación antes de diciembre, fabricación entre febrero y mayo, transporte y montaje en la primera ventana útil tras el deshielo. Quien decide en marzo para junio corre el riesgo de encontrarse los helicópteros ocupados por las obras de construcción.

En los hoteles alpinos del valle se puede trabajar también en temporada, por lotes de habitaciones, y el montaje del mobiliario con el hotel abierto sigue procedimientos precisos sobre horarios, ascensores y protecciones. Vale también para las estructuras ligeras en alta montaña o sobre prado, donde las soluciones para glamping y lodges siguen la misma lógica de módulos transportables a mano.

Envía los planos, la altitud y la forma de llegar al establecimiento: te devolvemos un presupuesto para el mobiliario del refugio con módulos, pesos, plan de transporte y días de montaje.

Preguntas frecuentes

¿Cómo llegan los muebles a un refugio sin carretera?

Con teleférico de servicio, telecabina o helicóptero, y en cualquier caso diseñamos los muebles en módulos compatibles con el medio disponible: peso por bulto, silueta máxima y número de rotaciones entran en el diseño de ejecución. El plan de transporte lo entregamos junto con el proyecto, con pesos y volúmenes pieza a pieza.

¿Qué madera aguanta el clima de un refugio?

Abeto cepillado, alerce y pino cembro, secados entre el 6 y el 7 por ciento y acabados con aceites o barnices transpirables. El punto crítico no es el frío sino el aire seco del invierno con calefacción, que hace mermar las piezas anchas, y por eso usamos bastidores y machihembrados.

¿Cuánto dura el montaje en altura?

Dos o tres días para un refugio de 40 plazas con un equipo de cuatro personas, si los módulos están premontados y numerados. El tiempo depende más de la meteorología y de las rotaciones de transporte que del trabajo de montaje, así que siempre programamos un día de margen en la ventana prevista.

¿Hacéis también hoteles de montaña en el fondo del valle?

Sí, habitaciones, salones, lounges, guardaesquís y zonas de bienestar, con la posibilidad de trabajar con el hotel abierto por lotes. En ese caso el condicionante no es el transporte sino la convivencia con los huéspedes, así que concentramos el ruido en horario diurno y protegemos recorridos y ascensores.

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