IM viene del italiano imbottito, es decir, tapizado. En un ensayo de Clase 1 IM la muestra que entra en el laboratorio es la pieza montada: estructura, relleno y tapicería ensayados en la misma combinación en la que acabarán en la habitación. De este detalle, que a primera vista parece una formalidad de laboratorio, se deriva casi todo lo que un hotelero tiene que saber sobre el tema, empezando por el hecho de que un retapizado logrado en lo estético puede anular una homologación perfectamente válida.
Conviene reconstruir el razonamiento desde el principio, porque la cadena de consecuencias es larga y afecta a decisiones que se toman al redactar el pliego de condiciones, mucho antes de cualquier inspección.
Índice
Por qué la Clase 1 IM se ensaya sobre el tapizado completo y no sobre el tejido

Cuando una llama pequeña alcanza un sillón, un cigarrillo caído o una cerilla, no encuentra enseguida la masa que arde. Encuentra la tapicería, que es una capa fina. Debajo está la verdadera reserva de energía: una espuma de poliuretano, o una fibra, materiales porosos, llenos de aire y con una superficie específica enorme en relación con su peso. El momento decisivo del incendio de un tapizado es el paso de la llama de la capa exterior al núcleo.
Ensayar por separado el tejido y la espuma diría poco sobre ese paso. Dos materiales que por sí solos se comportan de forma aceptable pueden empeorar el uno el comportamiento del otro una vez combinados: una tapicería que se funde y gotea sobre una espuma la prende mejor que una que se carboniza. También vale lo contrario, y se ven combinaciones en las que un tejido mediocre sobre una espuma adecuada resiste más de lo previsto. La clasificación IM existe para medir esto, y por eso la probeta es la combinación.
Retapizar un tapizado homologado: por qué se pierde la Clase 1 IM
La homologación cubre una configuración, no un modelo genérico. Sustituir el tejido de un sillón homologado significa salir de esa configuración, a menos que la nueva combinación de tejido y relleno esté a su vez cubierta por un ensayo.
Es el punto en el que caen más hoteles, y casi siempre de buena fe. Un hotelero retapiza los doce sillones del hall con un tejido contract elegido por el interiorista, quizá un tejido excelente de 60.000 ciclos Martindale. En cuanto a desgaste, ha mejorado la situación. En cuanto a documentación, acaba de convertir doce sillones homologados en doce sillones sin título, y se dará cuenta dos años después, cuando alguien le pida los papeles.
La pregunta que hay que hacer al fabricante antes de retapizar es una sola: ¿ese tejido ya está incluido en un ensayo combinado con ese relleno? La respuesta es sí o no, y cambia todo lo que viene después.
Qué muebles del hotel tienen que ser de Clase 1 IM
Dentro del perímetro de los tapizados entran los sillones y butacas de habitación, los sofás, los pufs, los bancos y asientos tapizados, las sillas con asiento o respaldo tapizados aunque el relleno sea mínimo, los colchones, los somieres y las bases de cama tapizadas. Los sofás cama para hotel cuentan dos veces, porque además de la estructura tapizada tienen un colchón interior que a su vez es un tapizado. Los cojines decorativos y las fundas de cabecero se valoran caso por caso con el técnico que lleva el expediente.
Quedan fuera los muebles rígidos: armarios, mesitas de noche, escritorios, muebles minibar, espejos. En estos, la cuestión de la reacción al fuego se traslada al acabado superficial cuando los muebles forman grandes superficies continuas en la pared, pero la homologación IM no les afecta.
El elemento más subestimado son los cabeceros de cama para hotel tapizados. A menudo se encargan a un tapicero local fuera del suministro principal, llegan sin ningún documento y nadie los asocia mentalmente con los sillones. Luego ocupan dos metros de pared detrás de cada cama y son lo primero que se ve al entrar en la habitación.
También los colchones se quedan sistemáticamente fuera del razonamiento. Renovar los colchones de cuarenta habitaciones es un suministro de tapizados a todos los efectos, con la documentación que ello conlleva.
Ignífugo, ignifugado y homologado: las diferencias que cuentan
En el lenguaje comercial las tres palabras se usan como sinónimos. Describen cosas distintas, y la diferencia es justo lo que evalúa un mando de los Vigili del Fuoco, el cuerpo nacional de bomberos italiano, competente en prevención de incendios.
Un material intrínsecamente ignífugo tiene la propiedad en la fibra o en el polímero: poliésteres modificados, fibras aramídicas, espumas con aditivos ya en la formulación. La característica no se va con el lavado ni se desgasta con el uso.
Un material ignifugado es un material corriente al que se ha aplicado un retardante de llama, por inmersión durante la producción o pulverizado tras la instalación. Funciona mientras el producto está presente en la fibra, por lo que tiene una duración declarada y hay que renovarlo. Quien realiza el tratamiento emite una declaración con fecha de aplicación y caducidad. En un hotel, donde los tejidos pasan por la lavandería con regularidad, la caducidad real llega antes que la nominal.
Homologado, en cambio, es un estado documental: esa pieza, en esa configuración, ha superado los ensayos en un laboratorio autorizado y tiene un número de homologación. De las tres condiciones es la única que se puede presentar. Un inspector no tiene forma de comprobar in situ que una espuma sea ignífuga en masa; lee un documento.
Tratamiento ignífugo pulverizado sobre los tapizados: límites y alternativas
El tratamiento pulverizado aplicado con los trabajos terminados es el atajo que aparece siempre cuando el problema se descubre tarde. Sobre un tapizado tiene un límite físico y uno documental.
El límite físico es que actúa sobre la superficie exterior, mientras que el comportamiento que mide el ensayo IM depende del relleno interior. Una película sobre la tapicería no modifica el conjunto, y la penetración que se consigue a mano en un sillón ya montado no se puede controlar: en fábrica el tejido se trata en baño con cantidades medidas, en la habitación depende del operario y del pulverizador.
El límite documental es que el tratamiento genera una declaración de tratamiento realizado con validez limitada, que no es una homologación IM y no la sustituye.
En cortinas, revestimientos textiles murales y elementos decorativos no sustituibles, el tratamiento a posteriori sigue siendo en cambio una vía practicable y comúnmente aceptada, siempre que esté documentado y se renueve a su vencimiento. La diferencia es que ahí el material está todo en superficie.
Clase 1 y Clase 1 IM: diferencias y clases de reacción al fuego
La Clase 1 sin sufijo se aplica a los materiales: un tejido, una moqueta, un panel, un papel pintado técnico. La muestra ensayada es el material. La Clase 1 IM se aplica a las piezas tapizadas, con una probeta representativa del conjunto. Pedir la Clase 1 de un tejido y dar por cubierto el sillón tapizado con él es el malentendido más extendido de todos.
El sistema italiano clasifica los materiales en una escala en la que el número más bajo indica el mejor comportamiento.
| Clase | Comportamiento |
|---|---|
| 0 | Incombustible: metal, vidrio, piedra, ladrillo |
| 1 | Combustible con reacción al fuego muy baja |
| 2 | Reacción al fuego contenida |
| 3 | Reacción al fuego intermedia |
| 4 y 5 | Reacción al fuego elevada, excluida de las vías de evacuación |
Junto a esta escala circula la clasificación europea, con las Euroclases de A1 a F y dos índices adicionales: s para la producción de humo y d para el goteo. Una cortina puede llegar por tanto con una sigla del tipo B-s1,d0. En la práctica hotelera italiana los dos lenguajes conviven, y cuando el proveedor entrega un documento europeo mientras el proyectista esperaba uno italiano, la conversión debe aclararse por escrito entre los dos técnicos antes de instalar el material.
Cuándo tiene que demostrar el hotel la homologación: SCIA, inspecciones y siniestros
Dos momentos son previsibles. El primero es la presentación de la SCIA antincendios (la declaración responsable de prevención de incendios ante los bomberos) tras una reforma o un cambio de uso, cuando el profesional reúne las declaraciones del mobiliario para adjuntarlas: si faltan, el expediente se queda parado y con él, a menudo, la apertura. El segundo es la inspección periódica o por muestreo, en la que se comprueba la correspondencia entre lo declarado y lo que hay: modelo, cantidad, tapicería.
Sillones tapizados con un tejido distinto del indicado en el documento son una disconformidad visible a simple vista. La clase de reacción al fuego exigida al mobiliario se deriva de la normativa contra incendios y del umbral de plazas, que determina el procedimiento al que está sujeto el establecimiento.
El tercer momento es el que nadie incluye en el presupuesto: el siniestro. Una aseguradora puede discutir la cobertura si resulta que el mobiliario instalado no cumplía los requisitos exigidos por la actividad. El sobrecoste que te ahorras eligiendo sillones para hotel sin homologación, a título indicativo unos pocos puntos porcentuales en un suministro de tapizados para veinte habitaciones, no guarda ninguna proporción con esa exposición.
Hay por último un error que no afecta a los productos sino a la memoria: comprar mobiliario conforme y no poder demostrarlo dos años después, porque los documentos se quedaron en el buzón de correo de un director que entretanto se ha marchado. Cada pieza tiene que ir acompañada de su certificado ignífugo, con informe de ensayo, declaración de conformidad y homologación que deben coincidir punto por punto con el mueble entregado.
Preguntas frecuentes sobre la Clase 1 IM en los muebles de hotel
¿Qué significa exactamente la sigla IM?
IM viene de imbottito, tapizado en italiano, e identifica la clasificación de reacción al fuego reservada a los muebles tapizados. El ensayo se realiza sobre una probeta representativa del conjunto formado por estructura, relleno y tapicería. Es distinta de la Clase 1 simple, que se refiere a materiales como tejidos, moquetas o revestimientos murales ensayados por separado.
Si cambio el tejido de un sofá homologado, ¿sigue cumpliendo la norma?
No automáticamente. La homologación IM cubre la combinación concreta de estructura, relleno y tapicería llevada al laboratorio, así que al sustituir el tejido sales de esa configuración. Pregunta al fabricante si la nueva tapicería ya está cubierta por un ensayo combinado con ese relleno; si no lo está, hace falta un nuevo ensayo o una nueva pieza.
¿Puedo hacer tratar con pulverizado los sillones que ya tengo?
En un tapizado, el tratamiento superficial no genera una homologación de Clase 1 IM, porque no modifica el comportamiento del relleno interior, que es la parte determinante. En cortinas y revestimientos textiles murales, en cambio, el tratamiento realizado por una empresa especializada es una vía documentable, con validez limitada en el tiempo y que hay que renovar a su vencimiento.
¿Los colchones entran en la clasificación IM?
Sí, el colchón es una pieza tapizada. Cuando renuevas los colchones de una planta entera estás haciendo un suministro de tapizados, y quien entrega debe emitir la documentación correspondiente referida al lote efectivamente descargado, no un documento genérico de catálogo. Lo mismo vale para los colchones interiores de los sofás cama.



