Amueblar el SPA de un hotel significa tomar una decena de decisiones binarias, casi todas entre una opción que hoy cuesta menos y otra que dura el triple. Las medidas de partida son conocidas: tumbonas de relax de 190-200 por 65-75 cm con respaldo inclinado entre 25 y 35 grados, taquillas de 30-40 cm de ancho y 45-50 de fondo, bancos con asiento a 40-45 cm, cabinas individuales de 8-9 m², luz entre 2200 y 2700 K regulable. Lo que falta en los pliegos que circulan es el veredicto en cada bifurcación, y el criterio con el que se juzga es uno: en el SPA los muebles no los destruye la humedad del aire, los destruyen el agua del fregado del suelo y un protocolo de desinfección diario.
Índice
Las cinco zonas del SPA y sus requisitos de humedad

Ninguna de las decisiones siguientes tiene sentido si el SPA se trata como un único local, porque en pocos metros las condiciones cambian radicalmente. La acogida tiene humedad normal, 45-60%, y se amuebla como un pequeño hall, pero suelo y zócalos siguen igualmente las reglas de la zona húmeda porque por ahí pasan pies mojados y toallas.
Los vestuarios están entre el 60 y el 75%, con agua en el suelo. La zona húmeda de verdad, duchas, sauna, baño turco y circuito, va del 80 al 100%, con temperaturas que en la sauna llegan a 90-100 grados y cloro si hay hidromasaje. Relax y zona de infusiones están al 50-65% con 24-28 grados. Las cabinas vuelven a 45-55%, con requisitos exigentes de higiene, ergonomía y silencio.
El primer paso de una toma de datos es mapear estas zonas en el plano y asignar a cada una una especificación de materiales. Quien se lo salta compra un lote único de muebles y al cabo de una temporada rehace un tercio.
Materiales para la zona húmeda: HPL compacto, inox y maderas estables
Es la comparación que más dinero mueve, porque afecta al grueso de los metros cuadrados de mueble. El melamínico de 18 mm tiene un núcleo de aglomerado que se hincha desde cualquier punto no sellado: un canto que falta en la trasera, un taladro de herraje, un corte en obra. En la zona húmeda no aguanta en ningún acabado; en los vestuarios puede usarse, pero solo con zócalo elevado, canto de ABS de 2 mm en todos los lados y sin contacto con el suelo. El HPL compacto de 10-13 mm no tiene un núcleo que proteger: si lo cortas sigue siendo HPL, si lo desinfectas a diario no pierde el brillo.
El veredicto va por zonas. En la zona húmeda y en todo lo que toca agua estancada, HPL compacto, HDPE o polipropileno, sin alternativas. En los vestuarios, HPL compacto en taquillas y frentes. En el relax y en la cabina el melamínico vuelve a entrar en juego, y ahí la diferencia de coste conviene gastarla en otra cosa.
| Material | Zona húmeda | Vestuarios | Relax y cabinas | Nota técnica |
|---|---|---|---|---|
| HPL compacto 10-13 mm | sí | sí | sí | masa homogénea, lavable con desinfectantes |
| Polipropileno y HDPE | sí | sí | no, por estética | indiferente al agua y al cloro |
| Acero inoxidable AISI 316 | sí | sí | sí | necesario con cloro, el AISI 304 se pica |
| Teca, accoya, iroko | sí | sí | sí | estables con la humedad, se mantienen frescos al tacto |
| Melamínico 18 mm | no | con zócalo elevado | sí | el núcleo se hincha desde cada punto no sellado |
| Gres o Dekton en las encimeras | sí | sí | sí | primera opción para encimeras de lavabo y tableros de cabina |
Quedan dos detalles no negociables en la zona mojada. Ningún mueble apoyado en el suelo: o suspendido, o sobre patas inox regulables de al menos 10-12 cm. Y herrajes totalmente de inox o nailon, tornillos y tacos incluidos, porque una bisagra niquelada en un baño turco se oxida en una temporada y los chorretones de óxido sobre un acabado claro ya no se van.
Taquillas y bancos para el vestuario: materiales y medidas
Los vestuarios reciben más críticas que cualquier otra zona y absorben menos presupuesto que todas. El dimensionado parte de un dato de gestión: la capacidad se calcula sobre la simultaneidad en las horas punta, aproximadamente el 25-40% de las plazas, y hay que revisarla al alza si el SPA está abierto a clientes externos.
En el material la comparación es a tres. El metal con pintura en polvo es el más económico y funciona, pero con cloro en el aire se pica en las aristas en tres o cuatro temporadas. El laminado sobre soporte hidrófugo con zócalo inox es una vía intermedia aceptable, siempre que el canteado esté intacto. El HPL compacto y el HDPE duran tanto como el SPA. El veredicto: con hidromasaje o duchas cerca del vestuario, HPL compacto o HDPE; el metal pintado solo tiene sentido en establecimientos de temporada o donde ya está prevista una renovación.
Las medidas: anchura de 30-40 cm, 40-45 si tienen que caber abrigos; fondo de 45-50 cm, el mínimo para una percha atravesada; altura en columna de 180-190 cm, o dos niveles de 90-95. Dentro, barra inox, un estante alto, un gancho bajo y ventilación en la puerta o en el costado, porque una taquilla ciega que recibe un bañador mojado produce olor en veinticuatro horas.
En los bancos el veredicto es tajante: listones. Los tapizados absorben el agua del bañador y se quedan húmedos, y ningún revestimiento lo cambia. Van listones de teca o accoya separados 8-12 mm para que el agua escurra, asiento a 40-45 cm, fondo de 35-40 cm en los de pared y 70-80 en los bancos centrales, con rejilla para zapatos debajo. Alrededor se olvidan cuatro dotaciones: ganchos cada 60-80 cm, un espejo de cuerpo entero, una encimera con secador y enchufe a 100-110 cm y un cesto cerrado para las toallas usadas.
Cerraduras de las taquillas: llave, ficha o RFID
La cerradura vale más que el mueble, porque es el componente que se rompe y el que genera trabajo en la recepción. La llave de cilindro con maestra cuesta poco, pero las llaves se pierden y cada pérdida es una sustitución; la ficha recuperable reduce el problema donde el acceso está atendido; la cerradura electrónica con código o RFID asociada a la tarjeta de la habitación elimina la gestión de las llaves, con un sobrecoste orientativo de entre 60 y 160 euros por taquilla.
El veredicto depende del modelo de acceso, no de las estrellas. Donde los huéspedes entran al SPA sin pasar por un empleado, el RFID se amortiza con el tiempo de trabajo ahorrado en la recepción. Donde el acceso es con reserva, la ficha o la llave con maestra siguen siendo racionales, y el dinero ahorrado va al material de la taquilla.
Tumbonas de relax: tejido técnico, tapizado o madera con cojín
Es la zona por la que el huésped recuerda el SPA, y aquella en la que un mueble equivocado se nota enseguida. La geometría no cambia entre las tres familias: longitud de 190-200 cm, anchura de asiento de 65-75 cm, altura de asiento de 38-42 cm, respaldo entre 25 y 35 grados con elevación bajo las rodillas. Por debajo de 20 grados se está incómodo, por encima de 40 no hay quien se levante. Con estos valores la tumbona funciona también para un huésped de noventa años, que es la verdadera prueba.
Lo que cambia es el revestimiento. Las tumbonas de tejido técnico sobre estructura inox o de aluminio, con malla de polipropileno o PVC poliéster, se secan en minutos y se lavan con desinfectante. Las tapizadas en polipiel contract dan un confort superior, pero requieren polipiel hidrófuga y resistente a los desinfectantes alcohólicos, con Martindale por encima de 50.000 ciclos, y deben estar homologadas en la Clase 1 IM italiana. Las de madera estable con cojín desenfundable tienen una estructura indestructible y trasladan la parte perecedera a un componente lavable y sustituible por separado.
El veredicto: tejido técnico junto a duchas y piscina, donde uno se tumba mojado; madera con cojín desenfundable en el relax seco, el mejor compromiso entre duración y confort; tapizado solo en zonas de relax separadas del agua y con un pliego de resistencia química escrito negro sobre blanco. La cuenta que convence a los clientes: una tumbona con revestimiento no desinfectable cuesta un 20-30% menos y hay que sustituirla en un tercio del tiempo.
En las distancias no hay margen: al menos 60-70 cm entre dos tumbonas contiguas, mejor 80 sin separaciones, y una tumbona cada 4-6 m², porque por encima de esta densidad el relax se convierte en una sala de espera. Para la espera en la entrada valen los criterios de las butacas para hotel, con la misma obligación de homologación.
Cabina de masajes: dimensiones mínimas y equipamiento
La cabina es un espacio de trabajo, y quien la amuebla pensando solo en la atmósfera entrega un ambiente en el que el terapeuta trabaja mal. Un masaje de cincuenta minutos hecho en condiciones incómodas se nota.
La dimensión de referencia para una individual es de 3,00 por 2,80 m, es decir, 8-9 m², que garantiza 70-80 cm libres en tres lados de la camilla. Por debajo de 7 m² el terapeuta no puede rodear la camilla, y el veredicto es renunciar a una cabina antes que sacar dos infradimensionadas. Una doble pide 14-16 m², una individual con ducha interior 12-14.
Dentro hacen falta un mueble auxiliar con encimera lavable de 100-140 cm de largo y 90-95 de alto, sobre patas, un lavabo con mando de codo, un carrito con ruedas giratorias con freno, un armario cerrado para productos y lencería limpia, un taburete para el terapeuta regulable entre 45 y 60 cm, y para el huésped un perchero, taburete y una superficie para los efectos personales: son las dotaciones que más a menudo se omiten, y sin ellas la ropa acaba encima de la camilla. La camilla de tratamiento sigue siendo equipamiento técnico que se elige con el responsable del SPA. En cuanto al silencio, que en la cabina forma parte del tratamiento, la puerta cuenta más que los paneles: con batiente, junta perimetral y burlete inferior. En la zona de relax el problema es en cambio la reverberación, que se reduce con paneles fonoabsorbentes hidrófugos en pared y techo y con amortiguadores en todas las puertas.
Iluminación del SPA: escenas regulables por zona
Quien instala un único interruptor para todo el SPA ahorra unos cientos de euros y vuelve ingobernables ambientes con necesidades opuestas. El veredicto es obvio, pero sigue ocurriendo: escenas separadas por zona, regulables, bajo el control del personal.
| Zona | Kelvin | Iluminancia | Nota |
|---|---|---|---|
| Acogida y vestuarios | 2700-3000 K | 150-300 lux | luz frontal en el espejo, CRI superior a 90 |
| Zona húmeda | 2200-2700 K | 50-100 lux | IP65 mínimo, IP67 en la ducha |
| Zona de relax | 2200-2700 K | 30-80 lux regulables | ninguna fuente alineada con las tumbonas |
| Cabina | 2700 K ambiente, 3000-4000 K trabajo | 50 lux de escena, 300-500 localizada | doble circuito |
Los errores que se repiten son dos: el foco alineado con la tumbona de relax, que manda luz a los ojos de quien está tumbado, y los 4000 K en los vestuarios, que vuelven gris la piel ante el espejo. La luz indirecta escondida en los nichos de los revestimientos resuelve ambos.
Cuánto cuesta amueblar un SPA y dónde concentrar el gasto
Un mobiliario de SPA completo para un establecimiento medio, con vestuarios, zona de relax, zona de infusiones y una o dos cabinas, se sitúa aproximadamente entre 25.000 y 90.000 euros, excluidos instalaciones, saunas, vasos y revestimientos. Las variables que mueven el total son el número de taquillas y el nivel de los revestimientos de las tumbonas.
Si el presupuesto no lo cubre todo, el orden de prioridad es este: primero los materiales de la zona húmeda y de los vestuarios, irreversibles; luego los revestimientos de las tumbonas, que se desgastan a la vista; luego la escenografía luminosa, que cuesta poco y cambia mucho; por último los acabados de la acogida, la única zona donde intervenir después no implica desmontajes.
Todo se decide sobre la toma de datos, no sobre un catálogo: el mapa de las cinco zonas, las especificaciones de materiales y el recuento de las taquillas sobre la simultaneidad real son el contenido de un proyecto bien hecho, y sirven para obtener un presupuesto comparable. Donde el SPA se añade a un establecimiento existente, la coordinación con el mobiliario de las zonas comunes evita el salto de lenguaje entre la planta wellness y el hall.
Preguntas frecuentes sobre el mobiliario del SPA de hotel
¿Qué materiales aguantan de verdad en la zona húmeda de un SPA?
HPL compacto de 10-13 mm, HDPE o polipropileno, acero inoxidable AISI 316 donde hay cloro en el aire, y maderas estables como la teca y la accoya. Los muebles van suspendidos o sobre patas inox de al menos 10-12 cm, con herrajes inox. El melamínico no es admisible en la zona húmeda en ningún acabado.
¿Cuántas taquillas hacen falta en el vestuario?
Aproximadamente el 25-40% de las plazas, calculado sobre la simultaneidad en las franjas punta y no sobre el total. Con el SPA abierto a clientes externos el recuento hay que rehacerlo sobre las entradas diarias previstas. Conviene dejar en el proyecto espacio para una ampliación, porque añadir una fila después es casi siempre imposible.
¿Conviene la cerradura RFID conectada a la tarjeta de la habitación?
Conviene donde los huéspedes acceden al SPA sin pasar por un empleado, porque elimina la gestión de las llaves perdidas y el trabajo que eso genera en la recepción. El sobrecoste es aproximadamente de entre 60 y 160 euros por taquilla. Donde el acceso está atendido, la ficha o la llave con maestra siguen siendo racionales.
¿Qué medidas debe tener una tumbona de relax?
Longitud de 190-200 cm, anchura de asiento de 65-75 cm, altura de asiento de 38-42 cm y respaldo entre 25 y 35 grados con elevación bajo las rodillas. Por debajo de 20 grados la postura es incómoda, por encima de 40 resulta difícil levantarse. El revestimiento debe ser de tejido técnico transpirable o polipiel desinfectable, sobre estructura inox, de aluminio o de madera estable.
¿Qué pasa si hago una cabina de 6 m²?
El terapeuta no consigue rodear la camilla y trabaja siempre desde el mismo lado, con consecuencias para la calidad del tratamiento y para su espalda. Hacen falta 70-80 cm libres en tres lados, lo que lleva la cabina individual a 8-9 m². Mejor una cabina menos, bien dimensionada, que dos en las que se trabaja mal.
¿Los tapizados del SPA deben estar homologados?
Sí. Los asientos y tumbonas tapizados destinados a las zonas comunes de un establecimiento hotelero en Italia requieren la homologación en Clase 1 IM referida al conjunto de tejido y relleno, con documentación conservada y disponible en caso de inspección. Afecta también a las tumbonas de relax y a las butacas de espera.



